Cada vez que el teléfono suena, un único pensamiento inunda la mente de Merlyn: “¿Y si están deportando a mi papá?”. Se quedaría sola en Estados Unidos a los 17 años.
Merlyn, quien no dio su apellido por temor a represalias, llegó a Filadelfia desde un pueblo en Honduras. A los 15 años, cruzó la selva y un desierto, sin supervisión adulta, para reunirse con su padre; convirtiéndose en una de aproximadamente 47,000 inmigrantes indocumentados que viven en Filadelfia, según la organización no partidista Migration Policy Institute.
Desde que la administración de Trump asumió el poder, las promesas de deportaciones masivas, planes de separación familiar, y el aumento en las redadas de ICE por todo el país se han convertido en una realidad.
“Tengo mucho miedo”, Merlyn dijo, haciendo una pausa y usando su mano como pelota antiestrés. “Ni siquiera he pensado en ello, no quiero hacerlo”.
El miedo es uno de los sentimientos predominantes entre los jóvenes. El 8 de febrero, Jocelynn Rojo Carranza, una niña de 11 años de Texas, murió cinco días después de intentar suicidarse, tras ser amenazada por compañeros de clase con denunciar a sus padres ante ICE.

No está claro si han ocurrido situaciones similares en Filadelfia desde las elecciones presidenciales. Puesto que el Distrito Escolar de Filadelfia no comenta sobre asuntos estudiantiles, dijo un portavoz, que no proporcionó más información.
Maritza, nativa de Filadelfia, quien no dio su apellido por temor a represalias, debería estar planeando su futuro después de la escuela secundaria. Pero, la posibilidad de que sus padres sean deportados ocupa la mayoría de su tiempo.
”Mi familia está haciendo un plan por si acaso, por si ocurre una redada”, Maritza dijo, contando en los dedos la lista de contactos, maletas, y dinero ahorrado. Su vida ya ha cambiado.
Desde el día de la inauguración, la vitalidad del mercado italiano no es la misma con la que ella creció. Según Maritza, los jóvenes han tenido que hacerse cargo de los puestos y negocios de sus padres para protegerlos en caso de que llegue ICE.
Atendiendo a los clientes un sábado por la tarde, Maritza se enfrenta a un futuro sin sus padres, en el que tendrá que balancear la escuela, sacar adelante un negocio y criar a sus hermanos pequeños a los 17 años.
La ciudad ofrece recursos de integración y aprendizaje a todos los jóvenes en edad escolar. Pero el distrito no parece ofrecer apoyo adicional a los estudiantes inmigrantes o nacidos en Estados Unidos con familiares indocumentados, según el portavoz.

Maritza encuentra apoyo en su comunidad del Mercado Italiano, en amigas como Alma. (Acel Moore High School Journalism Workshop ha decidio no publicar el apellido de Alma para proteger su intimidad).
Alma, quien cursa su último año de colegio, es hija de dos pilares de la comunidad latina de Philadelphia. Ella y sus tres hermanos corren el riesgo de perder a sus padres.
“[Mis padres] dicen que no tienen miedo, pero sé que están realmente asustados por lo que está pasando”, dijo Alma. “Estoy más enfocada en ayudar a todo el mundo, no en entrar en pánico”.
Alma redirecciona su estrés apoyando y educando a otros jóvenes del sur de Filadelfia. La joven de 18 años participa en varias iniciativas comunitarias, incluyendo la creación de un programa de liderazgo estudiantil, e informando a los estudiantes latinos sobre sus derechos si llega ICE.

En lo que va del año, más de 111,000 personas han sido deportadas en todo el país. Las cifras locales aún no están disponibles, pero siete hombres fueron arrestados por ICE en un autolavado del Norte de Filadelfia en febrero, y los rumores de avistamientos de ICE se han extendido por toda la ciudad.
Mientras estaba en la escuela, Alma escuchó el rumor de una supuesta redada en el Mercado Italiano. Durante el resto del día, fue el único pensamiento que inundó su mente.
Ese día no pasó nada en el Mercado, pero para Alma, “no hay manera de describir esa sensación”.
